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El pueblo San Martín de Castañeda:
Sobre el Lago de Sanabria, en la ladera
Sur del monte Corona a 1300 m de altitud, el pueblo
de San Martín de Castañeda traza un arco protector en
torno a sus mejores tierras de cultivo, tendido al sol
y protegido del viento norte por las estribaciones de
la sierra cabrera. El pueblo recibe el nombre de un
primitivo monasterio, constituido antes del siglo X,
quizás sobre las ruinas perdidas de algún culto precrustuano.
Sus gentes conservan aun intactas las
antiguas costumbres de cultivo y la ganadería en este
duro ambiente de montaña y todavía se escucha el cantar
de los carro de eje de madera acarreando la hierba y
el centeno que ha de dar sustento a las vacas cuando
el invierno traiga el frío y la nieve y los hielos cubran
estas tierras.
Vigilando el pueblo, como un pastor atento a su rebaño,
se alza ante las casas, imponente, el monasterio de
Santa María en San Martín de Castañeda.
La naturaleza es, en el entorno de
San Martín de Castañeda, y en toda Sanabria, un valor
en alza. El abandono de los cultivos, debido a la despoblación
iniciada en los años 60, ha traído consigo el desarrollo
exuberante de la vegetación, formando densas matas de
roble que sirven de cobijo a innumerables especies de
animales, y no es raro encontrarse durante un paseo
con la breve silueta del corzo o ver como se cierne
majestuosamente el águila real sobre los cortados del
cañón de Tera.
"Espejo de Soledades" pero también del gran anfiteatro
rocoso que lo circunda, nuestro lago: El lago de San
Martín de Castañeda, conocido ahora como Lago de Sanabria,
refleja en sus aguas cristalinas todo el esplendor del
paisaje, a veces tranquilo y otras tempestuoso, como
si de un pequeño mar se tratara. Este lago glaciar es
único en la península ibérica, se formó hace 12.000
años, tras la última glaciación y tiene más de 3 Km
de largo por 1.5 Km de ancho, con una profundidad que
alcanza, en su punto más hondo 51 m. Testimonio de está
intensa actividad glaciar son también el cañón del Tera,
los sistemas de morenas que circunden el lago y una
gran cantidad de lagunas y turberas que salpican de
azul el antiplano de la sierra.
Si busca paz y belleza, venga a vernos,
le mostraremos los caminos que conducen a los rincones
más tranquilos, a los paisajes más bellos del verano,
del otoño, del invierno y de la primavera; cualquier
momento es bueno para hacer un paréntesis en sus actividades
y pasar unos días en un lugar cálido y confortable,
le esperamos.
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